Activando nuestro deseo sexual

 

¿Es el bajo deseo sexual causa de problemas en la pareja, o consecuencia de mala comunicación y conflictos no resueltos? ¿qué importancia tiene la educación sexual recibida en nuestro deseo? ¿quién decide cuándo la frecuencia de relaciones sexuales es la adecuada y cuando no?, ¿seguimos pensando que lo lógico es “cuanto más mejor”?

Todas estas cuestiones se nos plantean cada vez que en nuestra consulta de sexología entra un nuevo caso de paciente con bajo deseo sexual.
Nos enfrentamos a preguntas sobre lo que es normal y lo que no dentro de una pareja, sobre la frecuencia correcta, y a veces nuestras respuestas no gustan o no satisfacen a todos.
El deseo sexual inhibido es un problema no tanto de frecuencia como de activación de nuestros deseos y fantasías.
Los pacientes que muestran poca receptividad al sexo y lo consideran problemático suelen ser pacientes con pocas o casi ninguna fantasía erótica.
El generar deseo por algo o alguien tanto si es en nuestra mente como sino, es la base de la activación sexual. Es importante por no decir fundamental que cada uno explore su sexualidad y busque sus objetos de deseo.

Podemos empezar por aprender a desarrollar sexualmente nuestros sentidos: el tacto que activa nuestras terminaciones nerviosas en cualquier rincón de nuestro cuerpo y activa los centros de placer, la vista que ayuda a ver y a generar objetos de deseo, miradas eróticas que activan nuestro cuerpo, el olfato gran activador del deseo, nuestro cuerpo desprende olores que nos excitan y incitan a los demás.
Conocer como reacciona nuestro cuerpo, explorar las posibilidades que nuestros sentidos nos ofrecen, es fundamental para trabajar este tipo de problemas.
Claro está, que en algunas ocasiones podemos establecer una línea recta entre problemas de tipo psicológico como depresión, estrés o ansiedad y disminución del deseo. Así mismo existen enfermedades que tienen asociado una disminución de la libido.
Situaciones todas estas en las que es necesario priorizar el trabajo de otra áreas frente a la respuesta sexual.
Sin embargo, en la mayoría de los pacientes que vienen a nuestra consulta, el mal aprendizaje, el miedo a fracasar,la poca o nula información así como el escaso conocimiento del propio cuerpo y la propia sexualidad, hacen que se desemboque en un desinterés por el sexo.

Está claro que la sexualidad contribuye al desarrollo integral del hombre y de la mujer ,con lo que desde Psicología Caps os animamos a cuidar un poco de él, a que disfrutéis de vuestro cuerpo tanto solos como en pareja y sobretodo a despertar vuestros sentidos!