En Psicología CAPS Vigo ofrecemos terapia para personas adultas que atraviesan una depresión, un estado de ánimo bajo o dificultades emocionales que están afectando a su bienestar, de forma presencial en Vigo y mediante terapia online.
La depresión puede sentirse como tristeza, vacío, apatía o pérdida de interés por actividades y relaciones que antes eran importantes. También puede afectar a la energía, el descanso, la concentración, la motivación y la capacidad para tomar decisiones.
Cada persona la vive de una manera diferente. Para comprender lo que está ocurriendo, tenemos en cuenta su historia, sus circunstancias actuales, sus relaciones y las formas que ha encontrado para afrontar el malestar.
Algunas experiencias frecuentes son:
— Tristeza, desánimo o sensación de vacío.
— Pérdida de interés o dificultad para disfrutar.
— Cansancio y falta de energía.
— Apatía o dificultad para iniciar actividades.
— Alteraciones del sueño o del apetito.
— Problemas de concentración o sensación de bloqueo.
— Aislamiento o menor interés por las relaciones.
— Culpa, autocrítica o sensación de fracaso.
— Desesperanza o dificultad para imaginar cambios.
— Sensación de estar funcionando de manera automática.
Estas experiencias pueden variar en intensidad y no tienen que aparecer todas al mismo tiempo.
Cuando disminuyen la energía y la motivación, puede resultar difícil mantener las rutinas, cuidar las relaciones o participar en actividades importantes.
A veces, la persona deja de hacer cosas porque siente que no tiene fuerzas, porque cree que no disfrutará o porque teme no ser capaz. Poco a poco, esto puede aumentar el aislamiento, la culpa y la sensación de desconexión.
En otros casos, continúa cumpliendo con sus responsabilidades, aunque con un gran esfuerzo y con la impresión de haberse alejado de sus necesidades, sus relaciones o aquello que daba sentido a su vida.
Comprender cómo se ha ido reduciendo el espacio de la vida cotidiana permite identificar cambios posibles, respetando el momento y los recursos de cada persona.
También acompañamos situaciones en las que no existe una depresión claramente definida, pero sí un malestar emocional que se mantiene en el tiempo:
— Sensación de vacío o desconexión.
— Dificultad para comprender o expresar las emociones.
— Culpa, vergüenza o autocrítica.
— Bloqueo ante decisiones o cambios vitales.
— Pérdida de sentido o dirección.
— Dificultad para adaptarse a una nueva etapa.
— Malestar relacionado con la soledad, las relaciones o la identidad.
— Sensación de agotamiento o desbordamiento emocional.
El significado de estas experiencias depende de la historia y las circunstancias de cada persona. Por ello, el acompañamiento se adapta al motivo de consulta y a las necesidades que aparecen durante el proceso.
Las terapias contextuales, especialmente la terapia de aceptación y compromiso —ACT—, constituyen la base de nuestro trabajo.
En terapia tenemos en cuenta lo que la persona está viviendo, sus emociones, sus pensamientos, sus reacciones corporales, sus relaciones y las formas que utiliza para afrontar el malestar.
También exploramos qué áreas de su vida han quedado más limitadas y qué cambios pueden ayudarla a recuperar conexión con el presente, con otras personas y con aquello que considera importante.
Durante las primeras sesiones exploramos cómo se presenta el malestar, desde cuándo está ocurriendo, qué cambios se han producido en la vida cotidiana y qué circunstancias pueden estar influyendo.
El trabajo puede ayudar a:
— Comprender mejor las emociones y las necesidades presentes.
— Reconocer las formas de aislamiento o evitación que aumentan el malestar.
— Tomar perspectiva ante los pensamientos de culpa, fracaso o desesperanza.
— Responder con mayor cuidado al cansancio y a las dificultades.
— Recuperar poco a poco rutinas, relaciones y actividades significativas.
— Expresar necesidades, pedir apoyo y poner límites.
— Atender situaciones de sobrecarga o relaciones que generan malestar.
— Reconectar con intereses, vínculos y proyectos personales.
— Tomar decisiones ajustadas al momento y a los recursos disponibles.
Las propuestas se acuerdan conjuntamente y se adaptan a la situación de cada persona. Recuperar actividades no significa exigirse volver rápidamente al ritmo anterior, sino encontrar pasos posibles que permitan ampliar poco a poco el contacto con la vida cotidiana.
Cuando la depresión ocupa mucho espacio, puede resultar difícil reconocer qué se necesita o qué merece la pena cuidar.
La terapia puede ayudar a recuperar progresivamente la capacidad de participar en la propia vida: atender el cuerpo, acercarse a otras personas, retomar actividades, tomar decisiones o abrir espacio a nuevos intereses.
El propósito es que el desánimo tenga una influencia menos limitante y que la persona pueda recuperar margen para elegir, relacionarse y cuidar aquello que es importante para ella.
Puede resultar útil consultar cuando el desánimo, la apatía o las dificultades emocionales se mantienen y están afectando al descanso, la energía, las relaciones, el trabajo, los estudios o las responsabilidades cotidianas.
También cuando aumenta el aislamiento, resulta difícil tomar decisiones, aparece una autocrítica intensa o la vida cotidiana se vive con un esfuerzo cada vez mayor.
Para solicitar información sobre terapia para la depresión y las dificultades emocionales o pedir una primera cita, puedes contactar con el centro:
Teléfonos: 986 192 518 / 604 041 194
WhatsApp: 604 041 194
Correo electrónico: info@psicologiacaps.es
Salir del bucle de la depresión es posible, pide ayuda profesional
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