Pensamientos negativos

 

Todo problema, toda situación que nos preocupa sea del tema que sea, lleva implícito la aparición de sentimientos de angustia, tristeza, preocupación, ira, decepción…

Se trata de sentimientos negativos que nos predisponen a conductas tales como el aislamiento, el dejar de hacer cosas, el dejar de relacionarse con los demás y con el mundo.

¿Qué papel juega nuestro pensamiento en nuestras emociones? ¿Están relacionados unos y otros? Las situaciones a las que no enfrentamos a diario cono el trabajo, la familiar, los amigos o la pareja generan en nosotros sentimientos tanto positivos como negativos.

 

¿Tienen las situaciones el “poder” de generar sentimientos?

Los pensamientos son los artífices de muchas de nuestras emociones. El cómo interpretamos lo que nos sucede determina el cómo nos sentimos.

Si por ejemplo ante una ruptura de pareja una persona concluye que nunca más conseguirá ser feliz, el sentimiento que se generará en él será de angustia y desesperación, puesto que sus opciones para ser feliz se le han terminado.

Si por el contrario una persona concluye que, aunque la ruptura es un momento doloroso, el tiempo hará que las cosas se pongan en su sitio y podrá tener otra oportunidad de ser feliz, los sentimientos ante este planteamiento no serán de angustia y desesperación.

Es por tanto importante, aprender a conocer cómo pensamos y cómo interpretamos las situaciones. Puede que al hacerlo nos demos cuenta de que somos muy catastrofistas, que siempre nos ponemos en lo peor, que queremos el control absoluto de las cosas.

Los pensamientos o planteamientos acerca de lo que sucede a nuestro alrededor configuran nuestra manera de afrontar el mundo y son fruto de nuestra experiencia, de las cosas que nos han sucedido, de las cosas que hemos aprendido a lo largo de nuestra historia.

Sin embargo es cuando vemos que el planteamiento que hacemos de las cosas nos angustia, nos genera ansiedad y no nos aporta nada positivo, cuando debemos aprender a cambiar nuestra manera de pensar.

No tenemos por qué ser esclavos de nuestros pensamientos, el ser humano aprende cada día fruto de las experiencias que tiene, y son los pensamientos los que deben amoldarse a lo que sucede, son los pensamientos los controlados según el momento y el lugar y no los que nos dominan y nos impiden avanzar en nuestro camino.

 

¿Cómo solucionar este miedo?

No intentando ocultar nuestros sentimientos y emociones
Tratar de ser nosotros mismos
Estar orgullosos de nosotros
No hacer depender tanto nuestra conducta de la opinión de los demás
Trabajar los miedos e inseguridades en ámbitos sociales, aprender a interpretar las situaciones de manera más constructiva, confrontar nuestros pensamientos negativos.
Nuestro equilibrio psicológico y emocional depende en buen grado de un buen ajuste social, que implica defender nuestros derechos como personas, como puede ser el derecho a equivocarnos, a tener opinión propia y defender nuestra opinión frente a los que intentan convencernos de lo contrario.