Analizando nuestras series preferidas de televisión

 

Los seres humanos somos muy visuales y como dice el dicho, si algo “nos entra por los ojos” significa que nos gusta y mucho.
Es por ello que las series de televisión han captado del todo nuestra atención, paralizando casi un país en algún que otro estreno.
Independientemente de que cada uno de nosotros tiene sus propios gustos, hay casi unanimidad en la maestría de series como juego de tronos o breaking bad.
Es por ello y aprovechando lo que nos ofrecen, vamos a hacer aquí un análisis psicológico de algunos de los personajes principales de estas series, ya que nos hemos dado cuenta que han contribuido a desmitificar trastornos mentales y a darnos perspectivas reales de lo que son y de ´como se viven.
Creemos que mediante la pantalla han quedado bien reflejados perfiles de nuestra sociedad y los utilizaremos para destripar las características más importantes de los diferentes problemas de índole mental.

La exitosa Juego de Tronos tiene un gran elenco de personajes singulares,unos odiados y otros venerados, pero con algo en común, historias truculentas que han configurado la personalidad de cada uno:
Jon Nieve: personaje muy querido por el público. Tiene rasgos propios del estado de ánimo depresivo. Hijo ilegítimo (de ahí el sobrenombre de nieve), relegado de su hogar, muestra tintes depresivos, búsqueda de su propia identidad y un sitio al que pertenecer.
Theon Greyjoy: personaje caracterizado en un principio por inseguridad. Su padre le entrega a otra familia y esta de cuando en cuando se lo recuerda. En un segundo momento y fruto de las horribles torturas y de su cautiverio con experiencias altamente traumáticas, desarrolla un síndrome de Estocolmo, genera una extrema lealtad hacia su captor.
Tyron Lanister: personaje muy querido, no es nada sin su ración diaria de vino. Utiliza la bebida para paliar estados de ánimo negativos y para evadirse de los problemas
Arya Stark: personaje con muchos seguidores. Su comportamiento y su actitud de hipervigilancia nos llevan a pensar en un posible trastorno de estrés postraumático. El ritual que lleva a cabo en el que tiene que decir todos y cada unos de los nombres de todas las personas que quiere matar nos indica que mantiene muy en el presente los traumas vividos y una especie de estancamiento emocional asociado.

Otra de las series, como indico más arriba, que ha conquistado a público es la historia de Walter White. Un ciudadano americano medio al que diagnostican un cáncer terminal. Para dejar a su familia en buena situación económica calcula cuánto dinero necesita y decide pasarse al lado oscuro de la vida para conseguirlo.
La transformación del personaje durante la series es increíble así como la psicología que desarrolla, hacer el mal para hacer lo correcto. Tiene una motivación clara para lo que hace y el tener que llevar a cabo determinadas acciones las justifica porque cree que tiene que hacerlo. Es más, desde su punto de vista es moralmente necesario. Walter White hace lo que cree que es correcto porque con ello salvará a su familia. Según diferentes estudios sobre violencia muchos de los individuos que llevan a cabo actos violentos actúan pensando de esta manera y con estas motivaciones.

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